Buscar

Atlántida: ¿Mito o Realidad?


En una noche de cataclismo, los dioses enviaron un batallón de incendios y terremotos tan intenso, que el reino utópico de la Atlántida se hundió profundamente en el océano, para no volver a ser encontrado jamás.

Uno de los mayores misterios de la humanidad que aún están sin resolver es el paradero de la Atlántida. ¿Qué pasó con la Ciudad Estado y el continente descrito por el filósofo griego Platón alrededor del año 380 antes de Cristo?

Platón asegura era un continente tan grande como Asia y Libia (nombre que en la Antigua Grecia denominaba al territorio de África) juntos. Pero que, tras un día y una noche de lluvias, temblores e inundaciones devastadoras, se hundió en el mar y desapareció.

Según Platón Atlántida fue una isla/continente, que, según Platón, se hundió en el océano una vez sus habitantes intentaron conquistar el Mediterráneo hacia 11.000 años y fueran derrotados por los atenienses. Desde que el famoso filósofo griego hablara de ella en sus diálogos Rimeo y Critias, se han venido publicando miles de libros que dicen que se sitúa en el Atlántico, Canarias, la Antártida, Los Andes y que ha sido poblado por todo tipo de pueblos (incluidos extraterrestres).

Hace 11.000 años, una gran isla en mitad del Atlántico acogía una avanzadísima civilización. Se hacían llamar los atlantes y gozaban del favor de Zeus. Sus barcos navegaban por los siete mares en busca de los más exóticos productos. Las fachadas de sus templos estaban recubiertas de oro y otros metales preciosos. Eran mujeres y hombres de gran belleza e integridad. Pero un buen día decidieron conquistar el mundo. Su ejército entró en el Mediterráneo y fue sometiendo, uno a uno, a los pueblos ribereños hasta que llegaron al Peloponeso. Zeus castigó la soberbia de los atlantes hundiendo su isla en el mar en un día y una noche. Los supervivientes encontraron refugio en otras tierras a cuyos habitantes transmitieron su sabiduría a otras culturas

Evenor tuvo una hija llamada Clito, se dice que Poseidón era el amo y señor de las tierras atlantes, puesto que, cuando los dioses se habían repartido el mundo, la suerte había querido que a Poseidón le correspondiera, entre otros lugares, la Atlántida. He aquí la razón de su gran influencia en esta isla. Este dios se enamoró de Clito y para protegerla, o mantenerla cautiva, creó tres anillos de agua en torno de la montaña que habitaba su amada. ​ La pareja tuvo diez hijos, para los cuales el dios dividió la isla en diez reinos respectivos. Al hijo mayor, Atlas o Atlante, le entregó el reino que comprendía la montaña rodeada de círculos de agua, dándole, además, autoridad sobre sus hermanos. En honor a Atlas, la isla entera fue llamada Atlántida y el mar que la circundaba, Atlántico. ​ Su hermano gemelo se llamaba Gadiro (Eumelo en griego) y gobernaba el extremo de la isla que se extendía desde las Columnas de Hércules hasta la región que por derivación de su nombre se denominaba Gadírica. ​

Tal prosperidad dio a los atlantes el impulso para construir grandes obras. Edificaron sobre la montaña rodeada de círculos de agua una espléndida acrópolis​ plena de notables edificios, entre los que destacaban el Palacio Real y el templo de Poseidón.​ Construyeron un gran canal, de 50 estadios de longitud, para comunicar la costa con el anillo de agua exterior que rodeaba la metrópolis; y otro menor y cubierto, para conectar el anillo exterior con la ciudadela. ​ Cada viaje hacia la ciudad era vigilado desde puertas y torres, y cada anillo estaba rodeado por un muro. Los muros estaban hechos de roca roja, blanca y negra sacada de los fosos, y recubiertos de latón, estaño y oricalco. Finalmente, cavaron, alrededor de la llanura oblonga, una gigantesca fosa a partir de la cual crearon una red de canales rectos que irrigaban todo el territorio de la planicie.



La caída de la Atlántida.

Los reinos de la Atlántida formaban una confederación gobernada a través de leyes, las cuales se encontraban escritas en una columna de oricalco, en el Templo de Poseidón. ​ Las principales leyes eran aquellas que disponían que los distintos reyes debían ayudarse mutuamente, no atacarse unos a otros y tomar las decisiones concernientes a la guerra, y otras actividades comunes, por consenso y bajo la dirección de la estirpe de Atlas. ​ Alternadamente, cada cinco y seis años, los reyes se reunían para tomar acuerdos y para juzgar y sancionar a quienes de entre ellos habían incumplido las normas que los vinculaban.

La justicia y la virtud eran propios del gobierno de la Atlántida, pero cuando la naturaleza divina de los reyes descendientes de Poseidón se vio disminuida, la soberbia y las ansias de dominación se volvieron características de los atlantes. ​Comenzaron una política de expansión que los llevó a controlar los pueblos de Libia hasta Egipto y de Europa, hasta Tirrenia. Cuando trataron de someter a Grecia y Egipto, fueron derrotados por los atenienses. ​

Los dioses decidieron castigar a los atlantes por su soberbia, pero el relato se interrumpe en el momento en que Zeus y los demás dioses se reúnen para determinar la sanción. ​ Sin embargo, habitualmente se suele asumir que el castigo fue un gran terremoto y la subsiguiente inundación, que hizo desaparecer la isla en el mar, "en un día y una noche terribles". ​






4 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

LOS PIES